Hay sabores que no pueden caer en el olvido. La cocina ha evolucionado muchísimo, tanto creativa como tecnológicamente, pero nada de esto hubiera sido posible sin los platos más tradicionales. Hoy, desde Bosch rescatamos una antigua técnica que dota a las recetas de un sabor y una textura inigualables: la cazuela de barro.

Este material se emplea para cocinar platos de cocción lenta, como los guisos, los estofados o las menestras. El calor viaja del fondo a las paredes, consiguiendo que la receta se haga de forma gradual y homogénea.

La gran característica de cocinar en barro es que no se necesita ni aceite ni grasa, sino agua o un caldo, lo que la convierte en una técnica muy saludable. Además, al cocinarse en un recipiente cerrado se mantienen todos los nutrientes del alimento, que queda más tierno y jugoso. Eso sí, ten en cuenta que se necesitan unos 15 minutos más de preparación que en los recipientes habituales. ¡Lo bueno se hace esperar!

Cocina

El barro es muy sensible a los cambios de temperatura. Es importante que lo tengas en cuenta si quieres que las cazuelas y fuentes te duren mucho tiempo. Los electrodomésticos en los que puedes usarlo son el horno, las vitrocerámicas y las placas de gas. En el caso de las placas de cocina se recomienda utilizar un difusor, o sea, una placa de metal que se coloca entre ésta y el recipiente.

Evita las placas de inducción, pues el calentamiento es tan rápido que podría rajar el barro, y también el precalentamiento en el horno.

Como te decimos, asegúrate de que el calentamiento es gradual. También deberás tener cuidado cuando el recipiente pase de una superficie caliente a una fría. Espera a que se enfríe antes de sumergirlo en agua fría y usa un salvamanteles cuando lo apoyes en la mesa o en la encimera.

Placa de gas

Si tu cazuela de barro no está esmaltada, antes del primer uso o si hace tiempo que no la utilizas, deberás curarla. Para ello, déjala a remojo en agua fría durante 12 horas. Después, sécala y frota medio diente de ajo por la superficie. A continuación, llena la cazuela de agua y añade media taza de vinagre. Caliéntala en tu horno, en la vitrocerámica o en la placa de gas, y selecciona un fuego moderado. Deja que hierva hasta que quede una media taza de líquido en la cazuela. Después, deja que se enfríe poco a poco. Para terminar, lava la cazuela.

Ya puedes empezar a cocinar. ¡Ese guiso puede olerse desde aquí!

 

 

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Sobre el autor

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