Una alimentación saludable refuerza tu sistema inmune, mejora tu calidad de vida y te ayuda a vivir más años. ¿Sabías que en función del lugar donde vivas serás más o menos propenso a llevar una dieta sana? Y es que aunque algunas regiones tienen acceso a alimentos de gran calidad, estos no siempre constituyen la base de su dieta.

Por un lado, según un estudio de Oxfam que analiza la calidad de la comida en 125 países, Holanda, Francia y Suiza son los que disfrutan de la mejor calidad. Esto se mide en función de cuatro variables: que los alimentos sean accesibles (es decir, que haya cantidad suficiente para todos los habitantes), asequibles (con un precio que permita el acceso a la mayor parte de la población), nutritivos (variados, con distintos orígenes) y saludables (esta variable se mide por los niveles de diabetes y obesidad de la población).

Frutas y verduras son los alimentos más sanos.

Por el contrario, si atendemos a los datos de los países cuyos habitantes llevan una dieta más saludable los resultados son bien distintos. Resulta paradójico que los habitantes de países con mayor acceso a gran variedad de alimentos son los que mantienen las dietas menos saludables. Así lo indica un estudio publicado en The Lancet Global Health, según el cual armenios, húngaros y belgas son quienes peor se alimentan en todo el mundo teniendo en cuenta la cantidad de productos y nutrientes poco saludables que consumen: carnes, bebidas azucaradas, grasas saturadas, sal, colesterol…

Esto tiene que ver con la cultura gastronómica de cada país, caracterizada por determinados productos y métodos de cocinado que hacen que la dieta sea más o menos sana. Si estás pensando en probar nuevos sabores, te recomendamos seguir las pautas de estas regiones:

1. Cocina china. En China, la mayor parte de las comidas contienen verduras, frutas, legumbres y cereales, ya que los platos suelen prepararse a base de arroz y vegetales. Como además se utiliza poco aceite, la cocina china contiene poca grasa pero aporta muchas vitaminas, proteínas y fibra. Esto no impide que los platos sean sabrosos.

2. Cocina japonesa. Poco calórica y rica en productos frescos como vegetales y pescado, que es su principal fuente de proteínas junto a la soja. Esta dieta también incluye hidratos de carbono de absorción lenta como la pasta o el arroz, y a menudo utiliza como condimento el caldo de pescado, mucho más saludable que las salsas. Un método típico de cocción en Japón es la plancha o teppan, sin ningún tipo de aceite. ¿Quieres probarlo en tu casa?

La cocina japonesa es muy sana.

3. Cocina francesa. Una de las más saludables de Europa por varias razones: los franceses suelen cocinar con aceite de oliva, mucho más sano que la mantequilla, toman raciones moderadas y priman la calidad sobre la cantidad. También consumen muchos vegetales, están habituados a usar el horno (un método de cocción más saludable) y condimentan sus platos con hierbas aromáticas en lugar de salsas artificiales.

La col es una de las verduras más consumidas en Suecia.

4. Cocina sueca. Al contrario que las anteriores, esta cocina no se basa en un alto consumo de verduras, pero sí en importantes cantidades de pescado, cereales integrales y lácteos. Una guarnición habitual se compone de vegetales como la col o los arándanos.

 

En la cocina italiana hay muchos platos saludables. 5. Cocina italiana. Basada en cereales de absorción lenta como la pasta (aunque consumida en pequeñas cantidades) y en verduras y hortalizas. Al igual que los franceses, los italianos suelen cocinar con grasas saludables como el aceite de oliva, y prefieren la cocción a la parrilla, al horno o al vapor.

Y no sólo estas culturas tienen costumbres alimentarias saludables. El curry y la cúrcuma, por ejemplo, son ingredientes muy habituales en la cocina india y lo cierto es que son muy beneficiosos para la salud, pues tienen efectos antiinflamatorios y antioxidantes. Un dato curioso es que el curry no existe como especia, sino que es una mezcla de varias y debe su color amarillo a su alto contenido en cúrcuma.

Otro caso es el del chile, ingrediente básico en la cocina mexicana, que tiene propiedades analgésicas y antiinflamatorias y actúa como expectorante para problemas de congestión y tos. Además es muy saciante, por lo que resulta beneficioso para reducir el consumo de calorías y perder peso.

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