¿Qué es mejor? ¿Qué tipo de lavado resulta más eficaz? Y, ¿de qué manera se gasta menos agua?  Lavar la vajilla a mano o en el lavavajillas es uno de esos dilemas cotidianos que a veces no terminamos de resolver.

Y, sin embargo, los datos que nos aporta la ciencia no pueden ser más claros. Según éstos, es mucho mejor lavar con el lavavajillas.

¿Por qué? Por varios motivos. En primer lugar, porque el ahorro de agua es considerable. En concreto se llegan a ahorrar una media de 30’6 litros al día*. De ellos, además unos 27’4 son de agua caliente, lo que significa que el ahorro en energía es también considerable. Funciones de nuestros lavavajillas como ActiveWater, con ducha superior y filtro ondulado autolimpiante, son un añadido a ese ahorro.

Fregadero

Pero sin irnos a datos matemáticos tan precisos, imaginemos simplemente cuántos litros podemos emplear si lavamos a mano los mismos servicios que meteríamos en el lavavajillas. ¿No os parece un grifo abierto demasiado rato? Con el lavavajillas el gasto medio es de 10 litros. Una cantidad de agua que se va reutilizando de manera permanente durante todo el ciclo, mientras que al lavar a mano cada gota que cae se vapor el fregadero.

La tecnología de nuestros lavavajillas con Zeolitas consigue también, además de en el secado, unos resultados más eficientes de lavado y un  ahorro que supera incluso en 10% a la mejor clasificación de eficiencia energética, la A+++.

lavavajillas con zeolitas

Además, existe otro motivo que hace muy preferible el uso del lavavajillas al del lavado a mano: la higiene. Hay dos razones de puro sentido común que lo explican.

En primer lugar, la precisión que puede alcanzar un chorro a fuerte presión varias veces será mayor a la del trabajo humano, a no ser que nos detengamos un buen rato en cada plato y en cada vaso.

En segundo lugar, el agua a altas temperaturas tiene el objeto de eliminar bacterias.

Ahora bien, para que el ahorro sea efectivo cuando ponemos el lavavajillas conviene tener en cuenta dos cosas. Que siempre hay que cargarlo del todo y que hay que colocar los cubiertos y recipientes de modo que no impidan al lavavajillas hacer su trabajo. Para ello basta con seguir el “itinerario” que nos marcan las varillas de las bandejas. Y en todo caso, la distribución idónea siempre vendrá especificada en el manual de instrucciones del aparato.

Creemos que queda clara la respuesta a la pregunta que abría este post: es  mejor, siempre, lavar con lavavajillas. Ahora la siguiente pregunta es: ¿Cuál es el tuyo?

* De un estudio del Canal de Isabel II.

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Sobre el autor

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