Ya sea para hacer unas crujientes y deliciosas patatas fritas o una ensalada, el aceite juega un papel fundamental en nuestra comida diaria. Puede marcar la diferencia en el sabor, la textura y, por supuesto, en las propiedades nutricionales de los alimentos que tomamos. Aunque con toda la variedad de aceites que tenemos disponibles, a veces puede ser un poco complicado saber cuál tenemos que emplear en cada ocasión.

Utilizar un tipo de aceite equivocado en una ensalada puede hacer que ésta sea sosa, e incluso sepa regular. O si usas un aceite de aderezo para freír, puede eclipsar el sabor del alimento y darle un toque amargo. Por eso, en #cocinaconBosch queremos daros unos consejos con información detallada sobre el sabor y los beneficios nutricionales de los aceites más populares utilizados hoy en día.

Tipos de aceite

Antes de nada, hay un asunto muy importante: la temperatura a la que se cocina el aceite. Que sea la adecuada es crucial para no que no se pierdan sus propiedades. Para ello, el control de temperatura del aceite que incorporan nuestras placas de inducción es tu mejor aliado. Sólo hay que seleccionar el tipo de fritura que se quiere y la placa te avisará de cuándo es el momento idóneo para echar el alimento en la sartén.

¡Que lo paséis bien cocinando!

Aceite de aguacate.

Aceite de aguacate

El aceite de aguacate puede tener desde un color verde fuerte hasta uno más suave, y sabe a nueces con un ligero aroma frutal de aguacate. Alto en potasio, vitamina A, E y D, y rico en grasas monoinsaturadas, es un aceite idóneo para cocinar. Para cuando hay que trabajar con él en la placa de inducción, su alto punto de humo, de 132 ºC, hace que sea un aceite perfecto para todo tipo de frituras. Desde las que necesitan más calor hasta las más profundas.

Aceite de colza.

Aceite de colza

El aceite de colza, de color dorado, tiene un sabor neutral y ligero, y es generalmente considerado un aceite muy polivalente. Es bajo en grasas saturadas, tiene un alto punto de humo (95ºC) y es muy asequible. Está considerado como portador de grasas monoinsaturadas, por lo que es más saludable que los aceites con grasas saturadas o transgénicas. Además, es rico en omega3 y ácido alfalinolénico. Aconsejamos este tipo de aceite para las cocciones en general, pero como aliño prácticamente no tiene sabor ni aroma, por lo que no se recomienda para ensaladas.

Aceite de coco.

Aceite de coco

El aceite de coco es incoloro, aunque muy aromático, y se extrae de la pulpa del coco. En los últimos años ha ganado popularidad, ya que los veganos lo usan en lugar de la mantequilla y los diversos aceites basados en grasas animales. Este aceite tiene un sabor suave que lo hace perfecto para la cocina al horno, especialmente para la pastelería, y los salteados a fuego medio y fuego lento. De todas formas, dado que su punto de ebullición es de 80º C, bastante bajo, y que contiene mucha grasa saturada, debería ser consumido con moderación.

Aceite de maíz.

Aceite de maiz

Es uno de los aceites más empleados, tanto en la cocina doméstica como en la industrial. Rico en ácidos grasos Omega 6, fitoesteroles y vitamina E, es ideal para las frituras y para la elaboración de margarina, pero no es recomendable para las ensaladas. Su sabor neutro hace de él un buen sustituto de la mantequilla en repostería. De todos modos, el aceite de maíz es también alto en grasas saturadas y bajo en grasas beneficiosas, por lo que es considerado por muchos consumidores como uno de los menos saludables.

Aceite de sésamo.

Aceite de sesamo

Las semillas de sésamo tienen el aroma más fuerte y tostado de todos los aceites de este listado, y se presenta en dos formas: ligero y oscuro. El aceite de sésamo ligero es válido para las frituras (¡pero sólo si quieres que tu comida sepa y huela a sésamo!), mientras que el oscuro es mejor para las salsas para untar y las ensaladas. En pastelería a menudo da un sabor muy rancio, por lo que son totalmente incompatibles. Su temperatura de ebullición es de 111ºC y es una grasa polinsaturada.

Aceite de girasol.

Aceite de girasol

Ligeramente inodoro y algo insípido, el aceite de semillas de girasol se usa mucho para freír gracias a su alto punto de ebullición de 107ºC. Es alto en vitamina E y en grasas saturadas. Además, es muy habitual en repostería y en la cocina al horno, ya que no elimina los sabores de los otros alimentos.

Aceite de palma.

Aceite de palma

El aceite de palma tiene un fuerte sabor dulzón y se usa para la elaboración industrial de la mayoría de galletas, tostadas, pasteles, pastas y chocolates. Su alto contenido en beta-queroseno le da el característico color naranja amarillento. Aunque el aceite de palma entra en ebullición a la elevada temperatura de 110ºC y se usa normalmente en cocina, tanto en el horno como para dar sabor a la comida, los nutricionistas consideran que es “saturado”. Es decir, que contiene grasas poco saludables, por lo que debe ser consumido con moderación.

Aceite de soja.

Aceite de soja

La popularidad de este aceite ha decaído últimamente, pues se descubrió que en el proceso de producción se emplea el hidrógeno, lo que deriva en la generación de grasas transgénicas. Tiene un fuerte sabor y un potente aroma, y tradicionalmente se ha usado para el procesado de alimentos como la margarina o la pastelería industrial. Se debe tomar en cantidades pequeñas.

Aceite de cacahuete.

Aceite de cacahuete

El aceite de cacahuete es uno de los más usados para las frituras, pues es ligero, aromático, y tiene un cierto sabor a nuez. Es un producto muy polivalente, pues además de para las frituras sirve tanto para la plancha, como para las ensaladas o, en general, para todo lo que no requiera un sabor demasiado potente. Aporta grasas monoinsaturadas y tiene un punto de ebullición de 232º C.

Aceite de oliva.

Aceite de oliva

El de oliva virgen extra es un aceite sin refinar y está considerado el mejor aceite de oliva que se puede adquirir. Tiene un color verde profundo y su sabor suele tener cierta complejidad, pues es afrutado, amargo y ligeramente picante. Retiene muy bien el sabor de la aceituna y contiene la mayoría de las vitaminas y minerales naturales de este fruto. Tiene un punto de ebullición más bajo que la inmensa mayoría de los otros aceites: 71º C. Además de su rico sabor, es muy saludable untado en pan fresco, aliño para ensaladas, salsas y platos fríos.

Por otra parte, el aceite de oliva sí que es refinado. Su sabor es mucho más neutro y su punto de humo es más alto, 98º C, además de que es nutricionalmente menos completo. Este aceite se usa para los salteados, pero no para las frituras.

 

Además, en #cocinaconBosch te proponemos una manera sencilla de diseñar tu propio aceite. Es tan sencillo como añadir alguna especia como orégano o pimienta en un aceite suave y ligero. Así le darás tu toque personal.

 

Ahora ya estás preparado para organizar una cata en casa ?

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