Pensar en cocina es pensar en él. El aceite de oliva nos acompaña en la mayoría de recetas y se ha convertido en el gran protagonista de nuestra dieta mediterránea.

Sus beneficios han sido alabados en numerosas ocasiones, pues favorece el correcto funcionamiento del corazón y, además, alarga la vida gracias a sus antioxidantes. Por eso, los especialistas recomiendan incorporar tres cucharadas de aceite de oliva al día en nuestra dieta.

Pero no es lo mismo consumirlo crudo que cocinado. Aun así, el de oliva es el más indicado para las frituras gracias a que tolera una temperatura elevada sin deteriorarse.

Aceite de oliva

Cuando estés cocinando algo en tu placa, deberías tener en cuenta estos consejos sobre el aceite. ¡Tu salud te lo agradecerá!

Freír alimentos no es malo

Cocinar la comida es una manera estupenda de acabar con microorganismos, además de añadir sabor al plato. El consejo es que queden cocidos por dentro y crujientes por fuera.

Pero si un alimento se cocina en exceso, y se quema, puede llegar a perder sus propiedades. En el caso de los productos que contienen almidón, como la patata, el pan o los cereales, puede aparecer acrilamida, una sustancia perjudicial para nuestra salud. Además, si se quema en exceso acabaría demasiado hecho por fuera y crudo por dentro, lo que estropearía su sabor.

¿A qué temperatura se quema el aceite?

Cuando el aceite empieza a desprender humo significa que la grasa se está quemando. Es entonces cuando la estructura química del aceite se altera y aparece la acroleína, una sustancia que resulta tóxica y potencialmente cancerígena. Entre otros fenómenos, la digestión de los alimentos se vuelve más difícil y el exceso de calor hace que aparezcan los indeseados radicales libres, que dañan nuestras células.

Además, debes saber que cuanto más puro es un aceite, más sensible es al calor, y por tanto, alcanzará antes el punto de humeo. Al freír un alimento se alcanzan temperaturas entre 180ºC y 200ºC. Si se cocina con cifras superiores a ésas, comienzan a aparecer las sustancias tóxicas.

Sartén con aceite

Cómo evitar que el aceite se queme

-No frías grandes cantidades de comida.

-Comprueba que los alimentos estén lo más secos posible, pues el agua deteriora el aceite.

-Mueve el aceite para que la temperatura sea homogénea en el alimento que se está cocinando.

-Recuerda que, cuando añades alimentos al aceite, la temperatura desciende, por lo que debes esperar a que vuelva a coger el calor deseado.

¿Cómo saber que el aceite está en su punto?

En Bosch hemos diseñado nuestras placas de inducción con control de temperatura del aceite. Y es muy sencillo de usar: selecciona el icono de control de temperatura del aceite de tu placa, y elige uno de los 5 niveles de cocción.

Placa Bosch

Cuando el aceite haya alcanzado la temperatura adecuada para tu receta, la placa te avisará con una señal acústica para que introduzcas el alimento. Además, la placa mantendrá la temperatura del aceite constante durante la cocción para que no se queme ni se alteren sus propiedades.

Si tu placa no cuenta con esta función, sabrás que el aceite está listo cuando echas en él un trozo de pan o parte del producto que vas a freír, y el aceite hace burbujas. Pero no dejes que llegue a crepitar, ¡ni que eche humo!

Si vas a usar un aceite ya utilizado, es muy importante que no esté quemado. Puedes averiguar si lo está por su color: no lo consumas si es demasiado oscuro o desprende un olor desagradable. Si vas a reciclar el aceite, ten en cuenta no mezclar diferentes variedades, además de que no se haya usado muchas veces, porque los restos de otros alimentos acabarán deteriorándolo.

 

Ahora que ya dominas el aceite y sus propiedades, ¡ya puedes seguir cocinando esas ricas recetas!

 

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