¿Cómo cocinar lentejas? 10 trucos para hacerlo bien

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28/09/2022
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Llega el frío y, con él, ese momento en el que el cuerpo nos pide platos de cuchara. Calentitos, sabrosos, tradicionales…en fin, comida casera o, como algunos prefieren llamarla ahora, comfort food. Y, sin duda alguna, uno de los reyes indiscutibles de este tipo de comida es un buen plato de lentejas.

Guisadas, estofadas…casi todas las preparaciones de esta legumbre nos transportan al pasado, a esos días en los que se elaboraban los platos sin prisas y de la cocina salía un aroma irresistible. Aroma que puedes recuperar en tu hogar si te animas a cocinar lentejas. No te asustes, porque no es difícil, y además hemos preparado estos trucos para explicarte cómo cocinar y preparar unas lentejas como un experto.

Elige si vas a cocinar lentejas pardinas o rubias

Por si no lo sabes, se trata de dos de las variedades de lentejas más comunes y con las que se suele hacer este plato en España.

La rubia castellana es de tamaño más grande, normalmente son más planas y de color amarillo. Además, es el tipo de lenteja más consumida en España. Suele emplearse en guisos porque aguanta bien el fuego, proporcionan un sabor suave y aportan textura al plato.

La lenteja pardina es más pequeña, es habitual encontrarla en conservas y ensaladas, aunque también en estofados, y precisamente por su pequeño tamaño los tiempos de cocción que necesita son menores. Para cocer lentejas pardinas, solo necesitarás de una media hora a fuego bajo/medio, si las has tenido a remojo la noche anterior. En caso contrario, el tiempo de cocción de lentejas pardinas sin remojo será de 50 minutos.

Cómo cocinar lentejas pardinas

¿Remojamos las lentejas sí o no?

No hay una regla que obligue o no a remojar las lentejas, dependerá mucho del tiempo que quieras dedicarle a la cocina. Si quieres acortar la cocción y obtener un sabor más intenso puedes dejarlas en remojo la noche anterior a cocinarlas. Eso sí, trátalas con cuidado porque podrían romperse o perder el hollejo, la delicada piel que cubre la legumbre.

Si decides no ponerlas en remojo asegúrate de lavar las lentejas para eliminar impurezas como piedras o tierra antes de meterlas en la olla.

Proporción perfecta de lentejas y agua

Las medidas dependerán de si estás cocinando en un recipiente tradicional o en una olla a presión. En el primer caso la proporción será de cinco vasos de agua por cada uno de lentejas (la ración habitual si vas a preparar la receta como plato único para dos personas), y si usas una olla exprés será suficiente con tres vasos.

Es importante no quedarse corto de en la cantidad de agua para que las lentejas no se peguen en la cacerola. Si te sucede esto, puedes añadir más agua, aunque eso sí, siempre caliente o el cambio de temperatura hará que las lentejas pierdan la piel.

Cuece tus lentejas a fuego lento

Si de verdad quieres recuperar los sabores de antaño, tienes que dejar las prisas fuera de la cocina. Por eso, siempre que el tiempo te lo permita, utiliza un fuego suave para cocer tus lentejas. Por ejemplo, si tu placa tiene 9 niveles lo ideal es que utilices el 4, y si es de 6, déjala en el 3.

Con las lentejas a este nivel de fuego, en solo 50 minutos tendrás en la mesa unas deliciosas lentejas si las has cocinado en una olla tradicional.

Cuando las lentejas hiervan, no las remuevas

Si sigues todos los consejos que te hemos dado sobre cómo cocinar las lentejas en cuanto a proporciones y tiempos, solo tendrás que removerlas una vez puestas en el agua, después no hará falta hacerlo porque habrá agua suficiente y no se pegarán al recipiente. Moverlas cuando ya se están cocinando puede arruinar el plato, porque las lentejas pueden romperse y perder la piel.

En todo caso, si no puedes evitarlo y necesitas “darles un meneo“, puedes hacerlo cogiendo la cazuela por las asas y moviéndolas suavemente.

En el sofrito de las lentejas está el éxito

Como en todos los platos de cuchara, el sofrito con el que los prepares son la base de su sabor. Para el sofrito de las lentejas utiliza verduras frescas como tomate, cebolla, puerro o patata y, si lo prefieres, puedes añadir también chorizo, tocino o morcilla. Cocínalos a fuego lento y con una hojita de laurel para aromatizar el guiso.

Poner las lentejas en remojo

Crea una textura a tu gusto

Igual que con la tortilla de patatas con o sin cebolla, para las legumbres hay dos escuelas: quienes las prefieren caldosas o los que eligen tomarlas más cremosas.

Si te gustan las lentejas cremosas, aquí tienes un sabroso truco: corta verduras en trozos grandes, hiérvelas un poco y utiliza una batidora para batirlas con un poco del agua de la cocción. Obtendrás una crema que podrás añadir a la olla de las lentejas para espesar su textura.

Aprovecha todo el hierro de las lentejas

Seguro que lo has oído muchas veces: las lentejas son una de las legumbres con mayor contenido en hierro. Sin embargo, tu cuerpo no va a poder absorberlo todo si no le echas una mano. Para ello, añade un puñado de arroz cuando queden 20 minutos de cocción, porque este cereal favorece la absorción del hierro.

Otra forma de hacerlo es comiendo de postre una fruta con alto contenido en vitamina C, que también ayuda al cuerpo a procesar el alto contenido en hierro de las lentejas

Aporta tu toque personal

Las lentejas son un alimento muy agradecido, abierto a la experimentación. Añade en tus recetas diferentes ingredientes para innovar o explorar nuevos sabores. Prueba con especias como el curry, el comino, la nuez moscada o ras el hanout si quieres que tu paladar viaje a la India o al norte de África; o utiliza el pimentón para darle un toque especial y algo picante.

En cuanto al acompañamiento, prácticamente no hay verdura que no se lleve bien con las lentejas, hay quién le echa acelgas, pimientos o espinacas; o, si prefieres un guiso “potente“, acompáñala con chorizo, morcilla, carne guisada…¡prueba hasta que des con tu receta preferida!

¡Y además de guisadas, las lentejas son un plato muy flexible que puedes convertir en puré, hummus, ensaladas frías o como acompañamiento de pescados!

Sírvelas con guindillas

Enlazando con lo anterior, las guindillas son un acompañamiento idóneo para dar un sabor especial a las lentejas. Puedes comerlas enteras, mordiendo tras cada cucharada para que el sabor ácido inunde tu paladar, o trocearlas y añadirlas directamente al plato. Esta variedad del pimiento es rica en vitaminas, hierro y magnesio, por lo que, además de alegrar tu paladar, estarás aportando nutrientes al plato.

Estos son nuestros diez trucos para descubrir cómo cocinar unas buenas lentejas, síguelos y te convertirás en un experto en esta legumbre. ¿Crees que nos hemos dejado alguno? ¿Cuál es tu secreto para sacar el máximo partido a las lentejas? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!

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